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domingo, 18 de diciembre de 2016

BELEN MONTAÑERO 2016

Siguiendo la tradición de cada año, una vez más el Club Montisonense organizó el día de encuentro entre todos los socios y socias en la Sierra de La Carrodilla.

La jornada comenzó juntándonos cerca de la Azucarera de Monzón, viajando una larga caravana de coches primero hacia Estadilla y por pista de tierra hasta la Ermita de La Carrodilla.

Desde este lugar partió la sección senderista que congregó nada menos que a 43 personas, los cuales de nuevo en caravana ascendimos hacia los abrigos del Forau del Cocho, donde existen unas muy bellas pinturas rupestres pertenecientes al arte esquemático (unos 3000 años de antigüedad).


Después de contemplar estas pinturas afortunadamente bien protegidas de los desaprensivos, iniciamos la subida al Pico Buñero por una senda que atraviesa un hermoso carrascal, de manera que no veremos la cima hasta momentos antes de culminar esta fuerte pero corta ascensión. En este trayecto podemos ver restos de antiguas carboneras.


 Desde ésta atalaya el grupo pudo disfrutar de unas inmejorables vistas del Pirineo, del cual se distinguían perfectamente las cimas principales cubiertas de nieve, como son el Aneto, Posets o Monte Perdido además de las más próximas como el Cotiella y el Pico Turbón.

El día ha sido tan soleado que nos pudimos relajar un buen rato en la cima, algo que siempre es muy de agradecer. Finalmente, con el belén montañero bien asentado en el vértice del Buñero, hicimos la foto de grupo y comenzamos el descenso hacia la Ermita, pudiendo contemplar el verdor del valle ya que por fortuna no había niebla.


 Como llegamos pronto, la mayoría decidimos bajar un par de kilómetros por pista a visitar la Fuente de La Mentirosa y el pozo de hielo que hay en sus inmediaciones, otra de las mil curiosidades que nos puede ofrecer esta magnífica sierra todavía bastante desconocida. Regresamos de nuevo a la explanada contigua a la Ermita donde nos esperaban los organizadores para hacer un breve aperitivo.


Allí coincidimos con los participantes en la sección de escalada, que estuvo realizando sus clásicas vías en la peña del Alpargatero, muy cerca de allí pero que no madrugan tanto pues así da tiempo a que la roca se caliente un poco.


 En el local Social de Estadilla anexo al Restaurante La Carrodilla, nos esperaba a todos una gran celebración, comiendo más de cincuenta personas y culminando esta exitosa Jornada de Convivencia haciendo entrega de diplomas a cinco de los socios y socias, cuya labor esmerada y cariño dentro del grupo les han hecho merecedores de ésta distinción del Club, lo que se tradujo en unos momentos de mucha emotividad y compañerismo.


También fue destacable la hora del postre, obsequiados por las socias y socios que quisieron prepararnos un sinfín de delicias y de aderezarlos con cava, pacharán y otros licores. Todo ello con la dirección y organización de la Junta que, como siempre, estuvo a la altura de los acontecimientos.


Esperamos repetir un dia tan grande el año que viene, porque ganas no nos faltarán. 

Aqui para ver todas las fotos.

domingo, 4 de diciembre de 2016

CHIRIVETA Y MONGAY, VIGILANTES DEL CONGOSTO DE MONT REBEI

El Club Montisonense de Montaña ha organizado para este domingo 4 de Diciembre una actividad de senderismo en la Ribagorza, concretamente en el municipio de Viacamp – Litera.

Un total de 26 personas viajamos hasta el pueblo de Chiriveta, localidad que sufrió una despoblación masiva en la década de los 50 – 60 y que a día de hoy a duras penas se conserva en pie.


Partimos de la plaza donde se encuentra la bonita iglesia, tomando una pista que baja a cruzar el barranco de Litera, que todavía conserva vestigios de las riadas de los últimos días. A continuación ascenderemos sin descanso por un camino que a ambos lados tiene muros de piedra muy bien colocada. De vez en cuando unos atajos cruzan la pista de tierra utilizada para los cultivos agrícolas, desapareciendo la senda amurallada y descubriendo entre la tierra removida numerosos fósiles marinos. Esta curiosidad fue la protagonista durante un buen rato hasta que alcanzamos el núcleo completamente abandonado de Montgai o Mongay. Las casas de este despoblado se encuentran adosadas a una rojiza pared con orientación sur, de manera que resulta fácil deducir que aquí el invierno era muy llevadero. Son viviendas y corrales hechos de mampostería, conservándose la iglesia, un horno de pan y una bodega todavía visitables entre la ruina y la vegetación silvestre. 


Pero lo que más llamó la atención de los visitantes fueron dos enormes e inacabadas casas de piedra estilo mas moderno, con símbolos como el hombre de Vitruvio en uno de los ventanales, que según hemos podido saber formaron parte de un pretendido pero funesto intento de reconstrucción de todo el municipio, que había sido adquirido por un empresario.

Hecho un buen receso, desandamos hasta el barranco poblado de hermosos robledales para remontar hacia el Castillo de Chiriveta o Torre de Mongay, fortificación medieval del siglo XI que dominaba el paso por el Valle del río Noguera Ribagorzana y el Congosto de Mont – Rebei. Lamentablemente necesita una urgente restauración antes que sus paredes caigan al suelo, pero de momento su silueta resulta imponente.

 





Con hermosas vistas al Congosto, bajamos del castillo hasta el borde de un grandioso acantilado, sobre el cual se encuentra colgada la Ermita de la Virgen del Congosto (Siglo XI – XII), la cual hizo las delicias del grupo e incluso nos animó a cantar en su interior un villancico. 

Sentados al tenue sol invernal, disfrutamos del mediodía sobre esos riscos en una jornada para la que anunciaron lloviznas, pero lo único que cayó fueron largas tertulias mientras regresábamos bien contentos, y unas cervezas en Tolva cuando terminamos la excursión. 

Sin duda hoy hemos descubierto un nuevo rincón lleno de bellos paisajes y rincones entrañables en la vecina y querida Ribagorza. 

Club Montisonense de Montaña – Senderismo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

DESPOBLADOS DEL ALTO ALCANADRE III

El programa del Club Montisonense sobre despoblados del Alto Alcanadre llega a su fin con la visita a un paraje áspero y duro, especialmente deprimido y donde la despoblación fue especialmente cruel cayendo sus aldeas bajo la losa del olvido.


Partimos de Monzón 20 senderistas hacia el valle de Nocito, al norte de la Sierra de Guara. Seguimos la interminable pista asfaltada hasta la localidad de Bara, punto inicial de la andada donde el paisajismo y la naturaleza bendicen este increíble lugar repleto de historia y de patrimonio cultural. Sus viejas calles atisban un futuro prometedor, y descubrimos en un alto su iglesia con una pila bautismal en medio de una acogedora placeta.




Continuamos hacia el Molino Viejo, recientemente restaurado y pasaremos junto a la badina de Estañero, hermoso lugar que nos encamina a Miz, primera aldea despoblada de nuestro recorrido que alguien apodó “El pueblo del Fin del Mundo”. Sus dos grandiosas casonas y la iglesia estuvieron en pie mientras la economía de subsistencia se lo permitió. A principios del siglo XX su alma se quedó vacía, eminentemente por la falta de recursos básicos, y algunos vestigios como un par de grandes regaifas dejan constancia que aquí se producía también aceite.



El robledal está idílicamente coloreado, contrastando sus anaranjadas hojas con el verde pinar. Esplendor natural que choca con la localidad de Bibán, donde nos reciben las ruinas de su iglesia que hace poco tiempo se derrumbó. Sus casas muestran soportales magníficamente tallados, una herrería, bordas y calles bien adaptadas al terreno, pero las vigas de sus casas no han podido soportar el abandono y todo el pueblo está hundido y entregado a la soledad. 





Nuestros sentidos todavía no terminan de comprender qué ocurrió, compartimos mil opiniones mientras caminamos por unos bosques fabulosos, pisando la hojarasca donde asoman algunas setas, teniendo siempre a la vista la Sierra de Guara que hoy por momentos la lluvia nos oculta. 

Seguiremos nuestro camino pasando por la Pardineta de Bibán ó ruinas del Monasterio de San Juan de Matidero, destruido por Abd al-Malik al Muzaffar hacia el año 1006 cuando devastó los condados de Ribagorza y Sobrarbe, y cuya torre permanece en pie.



Nuestro último despoblado es Binueste, sus calles están mas limpias de maleza que en otros lugares, y sus casonas enormes fueron orientadas al sur para atrapar toda la luz solar posible. Su iglesia dedicada a San Martín de Tours es una muestra más del olvido en que ha quedado este aislado lugar, donde hacia los años sesenta se marchó la ultima familia de las muchas que subsistían de la venta de madera de roble entre otros medios.

Un poco más adelante llegaremos al mirador de La Predicadera, desde donde disfrutamos de maravillosas vistas a todo el valle antes de descender hasta las pozas cristalinas del Alcanadre y llegar al punto de partida, dejando atrás unos parajes que nos han cautivado, habiendo pasado un día excepcional.

Enlace al álbum de fotos aquí.

Club Montisonense de Montaña – Senderismo.

domingo, 30 de octubre de 2016

EL OTOÑO EN LA SELVA DE OZA

El Club Montisonense de Montaña ha organizado este fin de semana una excursión a la Selva de Oza, un espacio natural atravesado por las aguas del río Aragón Subordán y que destaca por su tupido bosque de abetos, pinos y hayas principalmente.

El buen tiempo ha atraído a muchísima gente a la montaña donde disfrutar del Sol y los colores otoñales, algo en otros años impensable. Nuestro grupo de 37 senderistas partió del Puente de Santa Ana, cerca de Siresa, en el valle de Hecho. Nada mas sobrepasar el río comenzamos la ascensión por la Senda de los Ganchos, utilizada antaño por contrabandistas. 

Conforme avanzamos por la margen izquierda del río el bosque es cada vez mas bello hasta que una pradera nos sorprende y decidimos que es lugar idóneo para comer un pequeño bocado. 

De aquí en adelante el sendero pasa bajo el hayedo recorriendo lugares mágicos como el puente de Espata rodeado de musgo, y todos nos maravillamos cuando llegamos a la Selva de Oza y su densísimo abetal que es uno de los bosques más bellos del pirineo, con el Castillo de Acher (montaña cuya forma recuerda una fortaleza) presidiendo todo el valle. 


Hacemos la foto de grupo y nos dirigimos a un punto de interés histórico y cultural, la Corona de los Muertos, que es un yacimiento arqueológico que consta de 120 círculos de piedra que se relacionan con fondos de cabaña de hasta el Epipaleolítico (-9000 aC).

Visitado uno de estos yacimientos, descansamos en otra pradera con el color otoñal del valle de fondo, pues el cambio de estación viene retrasado y lo encontramos en su punto ideal.   


El regreso lo hacemos por la senda de La Espata, en este momento es cuando más disfrutamos de las hojas anaranjadas y tostadas de los hayedos, ya que los rayos de sol se tamizan entre las hojas de colores. Llegamos al puente de Ysil que cruzamos para pasar a la margen derecha del Aragón Subordán y enlazar con la Calzada Romana Caesar Augusta - Beneharnum, otro punto de interés histórico que refleja la importancia que tuvieron las vías que comunicaban Hispania con Galia. Éste fue uno de los tres principales pasos utilizados por los ejércitos romanos, atravesando los Pirineos por el puerto de Palo.



Un esfuerzo más y nos situamos bajo el castillo o torreón de Ysil, construido en el siglo XVI por orden de Felipe II, para evitar la entrada de fuerzas e ideas luteranas procedentes de Francia.

Llegamos siete horas mas tarde de nuestra partida al autocar, muy satisfechos del gran día que hemos pasado con un tiempo casi primaveral. 

Enlace al álbum de fotos aquí.

Club Montisonense de Montaña – Senderismo.

domingo, 9 de octubre de 2016

CIRCULAR A LOS LAGOS DEL PARQUE NACIONAL DE NEOUVIELLE

           Entrados ya en otoño, la seccion de senderismo del Club Montisonense de Montaña ha organizado una ruta a los lagos del parque Natural de Neouvielle, en el valle francés de Aure. Se trata de un recorrido circular por algunos de los lagos mas famosos y bellos del parque, donde podremos encontrar multitud de senderos de todas las dificultades.



          El grupo que partió de Monzón estuvo compuesto por una treitena de montañeros y montañeras de todas las edades, todos con muchísimas ganas de conocer este lugar tan mágico y bello. Nos esperaban mas de dos horas de camino hasta el aparcamiento de Oredon, un gran lago represado que en otoño muestra sus carencias hídricas ya que apenas ha llovido y es un embalse de regulación.

La mañana se ha presentado muy fresca, apenas tres grados cuando nos colgábamos las mochilas en los hombros. No nos importa, ya que en breve cruzaríamos la presa y nos dirigimos a una ladera boscosa donde enseguida se gana altura por medio de lazadas. Los pinos son enormes y muy longevos, pero entre ellos algunos rayos de sol comienzan a calentarnos la espalda. Menos mal que hace un día radiante, porque sino nos pelaríamos de frío.



A menos de una hora la pendiente se suaviza mucho y comienza un ligero descenso en busca de los Laquettes, un grupo de tres lagunas consecutivas que enseguida hicieron las delicias del grupo, puesto que sus remansadas y cristalinas aguas tienen un encanto especial. Al fondo se alza el pico Ramougn, una cima que supera los tres mil metros y que debe su fama a su dificultad y su esbeltísima silueta. 

Aprovechando que todo el mundo sacaba las cámaras, hicimos la foto de grupo en la misma orilla, reemprendiendo la marcha por la misma orilla de las tres lagunas hacia el lago de Aubert. De nuevo el camino asciende hasta la larga presa, muy integrada en el entorno. La superamos por la margen de la derecha, pero al subir sobre el dique comprobamos que contiene apenas la mitad de su capacidad de agua, así que seguimos quince minutos más para alcanzar el sexto lago, el de Aumar y sus azuladas aguas.



Era la hora de parar a comer, todo el mundo tenía hambre. El lugar es absolutamente idílico, una enorme y alargada lámina de agua rodeada de prados, donde nos tumbamos a reponer fuerzas y a deleitarnos con estos inolvidables minutos. El receso fue todo lo largo posible para permitir posar ante las cámaras, mirar alrededor, ver los peces en las aguas transparentes… es difícil imaginar un lugar  mas apropiado para hacer montañismo. Algunas personas suben aquí sencillamente a sentir la naturaleza y a respirar aire puro. También nosotros queríamos ventilar nuestros pulmones y sentir el cálido sol en nuestros rostros.

Reemprendemos la marcha rodeando el lago Aumar por el norte, así a medida que giramos vemos cómo las montañas reflejan sobre el agua, en especial el majestuoso Pico Neouvielle, que da nombre al parque y que hasta ahora permanecía oculto. Menudo paisaje tan espectacular, sobre todo al llegar a la orilla Este donde repetimos la foto de grupo.


Solamente nos falta subir al collado de Estoudou, abrazando con nuestro recorrido el Parque Natural. Desde el collado las vistas son abrumadoras, mil metros por encima del valle de Aure donde los densos bosques de abetos y pinos se ven salpicados de serbales repletos de bayas rojas,  abedules , hayedos y castaños que empiezan a cambiar de color. La brisa comienza a soplar y decidimos que es hora de bajar a los coches mientras atravesamos el bosque de nuevo hasta el lago Oredon.

Hoy hemos recompensado a nuestros sentidos con una dosis incalculable de buenas sensaciones. Luz, aire puro, agua, naturaleza salvaje y una increíble biodiversidad hacen de Neouvielle un lugar único en los Pirineos. Un pequeño paraíso que nos une a nuestros vecinos de Francia.  

Enlace al álbum de fotos aquí.


  Club Montisonense de Montaña – Senderismo. 

domingo, 18 de septiembre de 2016

EL CAMINO DE RAS VALS Y LA SENDA DE LOS AZUDES

Entrando ya en la semana de las Fiestas mayores de Monzón, el Club Montisonense ha organizado una sencilla excursión para quienes piensan que la actividad física no está reñida con los días festivos.

Una buena forma de conseguir aunar ambas cosas es hacer una andada cerca de casa, donde evitaremos madrugar demasiado y también tendremos la posibilidad de reencontrarnos con la Naturaleza sin llegar tarde a casa. 

El Camino de Ras Vals parte de la localidad de Castillazuelo, donde aparcamos junto al frontón y así no molestamos a nadie con los coches. El primer tramo junto al río Vero lo hacemos por camino hasta el Acueducto de Las Canales, construido allá por el año 1578 con el objetivo de llevar agua desde el Azud de Pozán hasta el Molino de harina de Castillazuelo. Una fabulosa obra para la época, de buena cantería y que perdura en perfecto estado hasta nuestros días.

Continuamos a la vera del río hasta llegar al Azud, una buena presa y una gran poza a sus pies, donde en verano los vecinos vienen a refrescarse. Desde un mirador, no paramos de hacer fotos porque es un sitio espectacular.


Seguimos el hermoso sendero pasando ente los arboles de muchas variedades y también algunas huertas, de repente desviaremos unos metros nuestros pasos hacia la gorga de Ra Tabla, un paso sobre el cauce hecho con una sencilla pasarela. 

En breve llegaremos a Pozán de Vero, pasando sobre un puente románico y continuando unos cientos de metros hasta el acueducto del Canal del Cinca, a cuyos pies existe otro salto en forma de amplia cascada donde nos hicimos la foto de grupo. 


De regreso pasamos por el parque y la Fuente Valero, encaminándonos al casco viejo de la localidad para visitar unas antiguas cías y la iglesia de La Asunción, de estilo barroco. Los vecinos nos reciben con amabilidad y también curiosidad de ver un buen grupo de gente andando por sus calles. 

Ahora emprendemos el camino de vuelta y para ello tendremos que volver a cruzar una pasarela más grande hacia la margen derecha del Vero, recorriendo de nuevo el camino de los Azudes hasta el acueducto de Las Canales. Sin cruzar el puente, bajaremos unas escaleras y tomaremos rumbo al Mirador de las Garitas, un punto desde el que divisaremos una amplia panorámica del Vero, sus meandros y la vega tan productiva que tienen en Castillazuelo. 


En tan solo cuatro horas hemos visto de cerca muchísimas curiosidades, como plantaciones de tomate rosa, viñedos modernos, otros ecológicos, huertas, fuentes, pueblos, cascadas, pajarillos, nogales, higueras, zarzales cargados de moras…. todo aderezado del agradable rumor de las aguas del Vero por este camino natural lleno de vida. 

Tan solo nos queda cruzar el puente románico que nos da la bienvenida a Castillazuelo, donde visitamos los lavaderos, la plaza de la iglesia y también nos tomamos un refresco en la agradable sombra del bar del pueblo. 

Enlace al álbum de fotos aquí.

Club Montisonense de Montaña – Senderismo.

domingo, 4 de septiembre de 2016

ESTANY ANGLIOS Y ESTANY DE FE

El pasado 4 de septiembre, la sección de senderismo del Club Montisonese de Montaña, se desplazaba hasta el embalse de Baserca, muy cerca de la boca sur del Túnel de Vielha. Un total de 20 senderistas con muchas ganas de caminar por estos Valles en ocasiones no tan conocidos.


La ruta parte desde el parking junto al embalse en su parte alta, lugar donde desemboca el Valle de Salenques y su torrente. Remontando el Valle por su margen derecha nos introducimos un precioso y refrescante hayedo que hacen las delicias del caminante, sin duda un buen lugar donde perderse en el calor del verano, el camino está muy bien señalizado ya que todo el ascenso transcurre por el GR11, tras cruzar el hayedo llegaremos a un cruce bien señalizado, seguimos dirección Estany de Anglios, vamos ganando altura por la ladera norte del Valle de Salenques, que pronto irá quedando a nuestros pies, la subida es dura, llamémosla tiesa..., la vegetación cambia, es un Valle muy frondoso abetos, serbales, abedules hacen acto de presencia, el grupo está fuerte así que continuamos poco a poco ganando altura, empiezan a verse grandes panorámicas como la cresta de los Besiberris, Comaloformo, etc…


Llevamos 1h 45’ de marcha, hacemos una breve parada antes de afrontar las últimas rampas, ahora es el turno del pino negro que nos indica que ya estamos a una altitud considerable, un esfuerzo más y llegamos ya por pastizales a la cuenca de los Estanys de Anglios 2h 45’ alto en el camino para contemplar las bonitas vistas  que nos rodean.



Tras la foto de grupo, toca abandonar el GR11 que nos llevaría hasta el nuevo refugio de Llauset, ganamos altura sin senda por pastos de alta montaña, al llegar al Cuello de Estany de Fe con su cabaña derruida avistamos el Ibon, grandes panorámicas y numerosas marmotas se dejan ver por estos lares no tan frecuentados, dejamos los pastos para realizar un flanqueo por la ladera norte del Pico de Cap de Riueno, entre grandes bloques de granito es camino va progresando hasta alcanzar el Collado de Riueno, punto más alto de la excursión.


Comienza el descenso  hacia el Valle de Riueno, por pastizales llegamos a los Ibones de Cap de Riueno, parada técnica para luego seguir el descenso. Estos Valles son poco frecuentados por excursionistas, si lo es, en cambio, por pastores que conducen sus grandes rebaños hasta los pastos de la cabecera del barranco.  Cuando el sendero  se introduce nuevamente en el bosque el camino está más marcado, llegamos al agradable hayedo de Fuen Blanca,  lugar donde comemos y recuperamos fuerzas.  Continuamos por el bosque que desciende rápidamente hasta el fondo del Valle, donde llegamos 5 horas y media desde la salida. Solo queda remontar junto a la carretera durante 15min para llegar a los coches contentos de esta gran ruta circular.

Enlace al álbum de fotos aquí.



domingo, 7 de agosto de 2016

SENDERO RIBERETA DEL ZINQUETA

El domingo 7 de agosto, componentes del grupo de senderismo, nos adentramos a la sombra de los árboles que protegen el S7 junto al Rio Cinqueta (Valle de Chistau), es el sendero de la Ribereta; sendero que va desde el Puen de Pecadó (entre San Juan de Plan y Gistaín), hasta Viados ó Tabernés.




 


Llegamos hasta el Puen del Hospital y Mina de Galena, al retorno, visita a las trincheras de la Guerra Civil y luego vimos la antigua serrería. Al finalizar un merecido descanso en "El Regancho", zona recreativa de la parte baja de San Juan de Plan.





Buena Jornada, Buena Gente

Enlace al álbum de fotos aquí.


domingo, 5 de junio de 2016

SUBIDA A LOS IBONES DE ANAYET Y AL ESPELUNZIECHA (2398 m)

El Club Montisonense de Montaña, en su sección de Senderismo, ha organizado para este fin de semana una excursión a los Ibones de Anayet, situados en la cabecera de los ríos Gállego y Aragón, un lugar precioso que resulta ser una de las más bellas postales del Pirineo. 

Para acceder a este lugar tan alejado de Monzón se tardan un par de horas, por lo que decidimos que la andada no se excediese en kilómetros ni en dificultad. El autocar recogía a las siete de la mañana nada menos que 33 senderistas montisonenses para llevarnos a la comarca del Serrablo, justo en el punto más alejado que hace límite con la Jacetania y con Francia. Allí arriba, en el puerto de El Portalet, aparcaba el buen conductor en una inmensa esplanada de asfalto donde en invierno se congregan cientos de esquiadores.

Subiendo por los prados

Comenzamos la subida por amplias praderas de hierba que apenas empieza a brotar, salpicada de florecillas entre las que destacan unos narcisos muy grandes y las delicadas gencianas. Tenemos por delante el collado Batallero, que pese a su nombre resulta sencillo de alcanzar. Allí arriba, con los cálidos rayos de Sol que animan la despejada mañana, comenzamos a divisar gran número de picos nevados que hacen las delicias del grupo mires adonde mires: Balaitús, picos del Infierno, Midi d’Ossau, y los cercanos picos de Culivillas y Arroyeras son sólo algunas de las destacadas cimas cuyas vertiginosas laderas cubiertas de nieve apenas dejan ver la roca, en ocasiones blancas marmoleras, calizas, basálticas e incluso rojas en las más cercanas. 

Senda colgada de las laderas

Pasado el collado encontramos una media ladera llena de rocas que con paciencia iremos sorteando hasta situarnos en una senda colgada de las laderas del pico Espelunziecha. Pese al esfuerzo, todo el grupo está muy emocionado y feliz de ver el paisaje tan bello que siempre nos regala la primavera, incluso divisamos un pequeño grupo de sarrios trepando por las rocas y algunas marmotas chillando ante el batallón de senderistas que se les avecinaba, estas fugaces visiones de la fauna silvestre alegran a los senderistas, ya que no todo el mundo tiene tiempo libre para disfrutar del contacto con estas especies. 

Inmensas montañas al fondo

Es la hora de la verdad, y la senda asciende hasta quedar colgada sobre el barranco de Culivillas, cruzamos un par de grandes neveros y nos situamos en el gran “plateau” de los Ibones de Anayet, un lugar sencillamente alucinante puesto que delante nuestro se levanta el afilado pico de Anayet, cuya aguda pirámide es la lava de un volcán extinto, y al fondo adorna el horizonte la inmensa mole del Midi d’Ossau. Los que no han estado aquí seguro se llevan un imborrable recuerdo. 

Llegando a los Ibones de Anayet

Estamos un poco sobrados de fuerzas todavía, así que decidimos ascender el pico Espelunziecha, que con sus 2398 m. es un fabuloso mirador con 360º de panorámica. Tan solo nos costó veinticinco minutos coronarlo, en cuya cima nos sentamos todo el grupo a dar un bocado donde todo buen montañero quiere hacerlo: situado en la cima, viendo todas las montañas a su alrededor. 

En la cima del Espelunziecha

Hecho el merecido descanso y un sinfín de fotos, bajamos poco a poco a los ibones, destrepando la cresta de roca completamente roja, síntoma también que estamos sobre otro volcán como el Anayet. Buscamos la misma senda que antes utilizamos para el ascenso y regresamos al aparcamiento cuidando de no tener ningún percance. También aprovechamos a jugar con la nieve y bromear porque nos ha hecho muy buen tiempo, al menos hasta ahora porque las negras nubes de evolución ya están asomando. 

Bajando por los neveros en fila

De vuelta a Monzón comenzó a llover, refrescando un poco aunque por si acaso, nosotros ya habíamos parado en Escarrilla a tomarnos unas frías cervezas. Es la mejor manera de completar otro día que recordaremos con mucho agrado. 

Foto de grupo con el Anayet y el Midi de fondo


Club Montisonense de Montaña – Senderismo.

domingo, 10 de abril de 2016

PALA ALTA DEL MONTROIG, GRAN CIRCULAR DEL CLUB MONTISONENSE


Hermoso es constatar la madurez de los socios y socias del Club Montisonense cuando se presentan una tras otra vez a las excursiones organizadas, sea cual sea el destino. A las mil y una posibilidades que ofrece el senderismo añadimos este pasado domingo una actividad novedosa aunque paradójicamente en un lugar próximo donde se desarrollan una gran cantidad de actividades deportivas: escalada, vías ferratas, piragüismo, BTT y por supuesto Senderismo.

Se trata de la Sierra de Montroig, situada al sur de la más conocida Sierra del Montsec. Esta “pequeña” estribación montañosa se encuentra cerca de los municipios de Camarasa y Sant Llorenç de Montgai, dos lugares que infinidad de personas utilizan cada fin de semana para tomar contacto con la naturaleza.

Partimos un total de 18 senderistas de un aparcamiento que está entre las dos localidades citadas, junto al pantano de Sant Llorenç. Debido al desnivel que se acumula en esta dura ruta circular, nos preocupamos de llevar suficiente equipo y sobre todo mucha agua.

Tomamos una pista que se dirige al Coll d’Orenga, caminamos con comodidad a la vez que curioseamos la geología de esta montaña, con rocas de distintos tipos muy fáciles de observar: yesos, rocas ígneas y más arriba la mole de caliza rojiza que conforma la parte más elevada y a su vez característica de esta sierra.

En menos de una hora la pista se acaba y una vez rebasado el primer collado abandonamos la comodidad para encaramarnos hacia la cresta, esto se hace por una marcada senda bordeada de romeros en flor y otras muchas plantas. No encontramos ninguna marca de PR aunque no hay confusión posible en busca del paso entre las enormes murallas pétreas. Un rato sudando la gota gorda nos permitió alcanzar el alto, llegando al refugio forestal “Pletiu de l’Extrem”, instalación muy cuidada y que permitiría hacer noche a quien quisiera con bastantes comodidades.

                                                                 Subiendo al refugio

Ha llegado la hora de comer un poco, lo hacemos en los bancos que hay entre los pinos, lugar idóneo para reposar del esfuerzo. El bocadillo se queda pequeño porque a estas horas tenemos hambre, mas no debemos relajarnos en exceso puesto que falta mucho así que nos dirigimos hacia la cresta cuyo perfil es un constante sube y baja de las diversas lomas, exigiendo a los senderistas un esfuerzo suplementario.

                                              Camino de Las Alturas, Cresta

Una brisa fresca aliviaba los sudores mientras recorríamos el camino de Las Alturas, donde romeros y malvas colonizan el angosto terreno entre la cara norte (poblada de característica vegetación mediterránea, carrascas, sabinas, pinar…) y la sur, que se corta bruscamente con una pared de más de cien metros. Nada obstruye las impresionantes vistas al valle donde la primavera se revela fructífera después de una semana lluviosa, dejando multitud de aromas y sensaciones.

Pasada la una del mediodía bajamos al Coll de Porta, un amplio collado por el que cruza de norte a sur una pista, nosotros la cruzamos para remontar una dura cuesta hasta el pico principal que es el Montroig, de 950 metros de altitud. Parece que sean muchos más puesto que al llegar el grupo a la cima lo celebramos como una auténtica conquista. ¡Aquí estamos los de Aragón! dispuestos a colonizar estas tierras, decíamos alborozados.

                                              Foto de Grupo con el Montroig

Debe ser esta alegría espontánea la que le habrá dado nombre a la edificación que cierra la sierra por su flanco oeste, la ermita de Montalegre. Allí nos dirigimos para hacer la última parada en este lugar tan destacado y oportuno, como hemos rebasado las dos terceras partes del recorrido viendo cerca el éxito dejamos paso a las bromas y algún que otro chiste.

                                                            Bajando a Montalegre

De este punto tomaremos una senda que baja con fuerza hacia el valle, un curioso caminito serpentea dentro del bosque permitiendo perder todo el desnivel que tanto trabajo nos costó en menos de una hora, ¡ buff ! Nos detenemos un momento para darnos el gusto de una última mirada: en ese instante nos quedamos boquiabiertos al divisar toda la montaña de punta a punta, la que acabamos de patearnos. ¡Es verdaderamente increíble! ¡Inaudito!

                                     Sendero hacia el Valle                                 Cerca del final

La pala Alta ya figurará entre nuestras conquistas, y la Sierra de Montroig nunca más nos será desconocida, todo lo contrario: aquí están nuestras huellas, nuestros sudores y nuestras ilusiones cumplidas una vez más.

                                                                                                         En la Pala Alta

Club Montisonense de Montaña – Senderismo.